¿Recuerdas?

Recuerdos que se instalaron en mi memoria, recuerdos imborrables, recuerdos que lastiman, recuerdos que marcan, recuerdos que enseñan.

¿No recuerdas la canción que me dedicaste aquella noche? No la conocía y hoy rige mi vida, una simple melodía que resuena permanentemente en mi cabeza, que retumba en mi interior, que carcome mi alma e ilumina mi camino.

¿Y aquellas hermosas palabras cuando lloraba desconsoladamente? Los problemas parecían minúsculos cuando estaba entre tus brazos. Me hablabas al oído, tocabas mi pelo, acariciabas mi espalda, me serenabas y me hacías sentir en casa.

¿La flor que cortaste de ese hermoso árbol? La colocaste en mi pelo, me decías que me veía radiante, que opacaba a esa flor. Aún la tengo guardada dentro del libro que me regalaste.

¿Tampoco recuerdas el libro? Era uno de tus favoritos. Dentro tenía una hermosa dedicatoria, corta pero no por ello menos hermosa. Estaba envuelto en un papel de corazones, seguro no lo recuerdas ¿o sí?

¿Y nuestra primera vez? Hablamos de ella incontables veces pero, definitivamente, no podrías recordarla, nunca existió.

Mientras te transformabas extrañamente ante mis ojos, yo me volví una extraña, una extraña más en esta enorme ciudad.

No me recuerdas, no te reconozco.